Cuando la estructura de una iglesia está basada en un lugar y día concreto, y en un liderazgo profesional, es fácil que el trabajo se concentre en eventos más que en procesos. Si bien los eventos no son malos en si mismos y pueden cumplir una importante labor en la vida eclesial, es muy perjudicial cuando estos son la base del trabajo y el elemento principal para la evaluación. Muchas estructuras eclesiales han de depender del evento para su subsistencia, razón por la que ciertos eventos no pueden ser tocados aun a pesar de que los cambios sociológicos o nuevas necesidades comunitarias aconsejen otra cosa. En muchas iglesias, por ejemplo, sin el evento de reunión dominical, no se es capaz de recoger fondos para el personal asalariado o mantenimiento de la propiedad, sin el personal asalariado o la propiedad, la iglesia es incapaz de concebir "ser iglesia" o al menos "iglesia efectiva". A veces, esa es la razón por la que en muchas ocasiones, el evento toma un lugar ...