Es fácil para nosotros pasar rápidamente por la conocida frase "Jesús es Señor" sin pararnos a ver sus implicaciones. No obstante, creo que esta frase encierra el epicentro de nuestra fe y de nuestro ministerio discipulador, la cual al ser, no solo proclamada, sino vivida, desencadenará la realidad de la vida plena. Es difícil entender bien esta frase sin considerar el famoso texto de Deuteronomio 6:4 y su contexto. "Oye Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor uno es", fue dicho a personas que vivían en una cultura profundamente religiosa. La vida estaba dividida por la influencia de diferentes dioses. Había dioses encargados de las cosechas, de la política, de la guerra, de la vida familiar etc. Cada persona debía mantener su adoración a los mismos para conseguir sus favores y evitar sus castigos. Es en medio de este contexto que la Shemá (Deuteronomio 6:4) es profundamente revolucionaria, pues esta dice que hay un solo Dios a quien pertenece todas las áreas de...