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LA MISIÓN


Es fácil olvidarnos de que Dios está muy interesado en la restauración de todas las cosas que las personas hemos estropeado con nuestra rebeldía. Toda la Biblia nos muestra como Dios usa a mujeres, hombres y naciones para conseguir su deseo y sin duda Jesús toma un lugar central en la Misión Restauradora de Dios. Quizás lo más fácil de olvidar es que la Iglesia ha sido creada para que sea un agente de restauración dentro de la Misión de Dios. Que triste es cuando personas que no muestran ningún interés por Jesús están más involucradas que las personas cristianas en hacer de este mundo un lugar mejor. Estas personas son muchas veces mejores ejemplos de lo que significa colaborar con Dios (aunque ni sean conscientes de que lo que hacen es lo que Jesús enseñó).

Empezamos comunidades cristianas que viven la comunión y el ministerio como fin en si mismo, y el resultado es una subcultura cada día más aislada del mundo al que nos ha tocado restaurar; lo que muchas personas llaman hoy "la burbuja evangélica" (hablo de la tradición de donde vengo). Esta puede llegar a ser vista como "un ovni" en medio de nuestras ciudades. A veces pensamos que el rechazo que provocamos es porque seguimos a Jesús, en vez de porque nos hemos vuelto desconocedores de la cultura a la que deberíamos influenciar con el amor de la Divinidad y reconocer la obra que reflejan de ella.

Sin embargo, Jesucristo sigue siendo nuestro modelo a la hora de ser iglesia. Nos toca ser el Cuerpo de Cristo, y eso tiene que ver con continuar caminando en sus principios. Fue él el que nos enseñó a vivir en medio del mundo y a no llevar a personas a ninguna burbuja sino a involucrarnos en colaborar en la transformación divina de nuestro entorno natural a la misma vez que nuestro interior es transformado. El dijo "como el Padre me envió así yo os envío" y es esa la manera que debemos recuperar a la hora de ser iglesia: la manera de Jesús, quien puso su tienda en medio nuestra.

¿Qué pasaría si empezamos a ir a la gente, no para sacarlas de su entorno sino para vivir con ellas como Cristo vivió en nuestro entorno? ¿Cómo sería una iglesia así? ¿Qué tal si empezamos a ir a los edificios de la gente en vez de buscar que vengan a nuestros edificios? ¿Seriamos capaces de seguir siendo iglesia? ¿Y si nos quedáramos colaborando en la transformación divina del entorno en vez de refugiarnos  en una "burbuja segura"?


Comentarios

  1. annette gulick24 de julio de 2009, 11:34 (traspasado del blog siendoiglesia a metamorfosis)
    una ultima pregunta, ?que dijo que no escribes bien?

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